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Hechos 27

27.1-8 Pablo y otros prisioneros van a la isla de Creta

1 El gobernador Festo decidió enviarnos a nosotros a Roma.

Festo dijo a un hombre de nombre Julio:

Tú debes llevar a Pablo y a estos otros prisioneros a Roma en un barco.

Julio era el capitán de un grupo de soldados romanos de nombre “los soldados del rey César Augusto”.

2 Nosotros subimos a un barco.

Este barco

  • venía de la ciudad de Adramitio y muy pronto
  • saldría hacia los puertos de la costa del Oeste de Turquía.

Aristarco, uno de nuestros amigos de la ciudad de Tesalónica (una ciudad al Norte de Grecia), también fue con nosotros.

3 El día después nosotros llegamos a la ciudad de Sidón.

El capitán Julio fue bueno y amable con Pablo.

Julio dijo a Pablo:

Tú puedes ir a visitar a tus amigos.

Tus amigos pueden darte todas las cosas que tú necesites.

4 Nosotros subimos al barco y salimos de Sidón.

El viento soplaba muy fuerte y estaba en contra de nosotros.

Había menos viento al lado norte de la isla de Chipre.

Por eso, nosotros navegamos cerca de esa isla.

5 Nosotros continuamos navegando y llegamos cerca de las regiones de Cilicia y Panfilia.

Desde allí nosotros navegamos hasta Mira, una ciudad en la región de Licia.

6 En Mira, el capitán Julio nos puso en otro barco.

Ese barco venía de la ciudad de Alejandría y pronto saldría para Italia.

7 Por muchos días el viento sopló muy fuerte en contra de nosotros.

Por eso el barco navegó muy lento y fue muy difícil llegar cerca al pueblo de Cnido.

El viento continuaba soplando en contra de nosotros.

Había menos viento al lado sur de la isla de Creta.

Por eso, nosotros pasamos cerca de la ciudad de Salmona y navegamos por ese lado.

8 El viento continúo soplando muy fuerte.

Era muy difícil continuar navegando.

Pero nosotros llegamos al puerto de Buenos Puertos cerca de la ciudad de Lasea.

27.9-20 Pablo dice: “Nosotros no debemos continuar este viaje”

9-12 Ya había pasado mucho tiempo y muy pronto empezaría el invierno.

Las personas que viajaban en el barco tenían 3 opiniones diferentes.

1. Pablo pensaba que era muy peligroso continuar el viaje.

Pablo dijo:

Yo pienso que continuar este viaje será muy peligroso.

Una tormenta podría destruir el barco y la carga.

Todos nosotros podríamos morir en el mar.

2. El capitán del barco y el dueño del barco pensaban que no era peligroso continuar el viaje.

3. Los marineros sabían que era peligroso continuar el viaje pero ellos no querían quedarse en el puerto de Buenos Puertos.

Los marineros querían ir al puerto de Fenice, en la isla de Creta.

Era mejor pasar el invierno en Fenice.

El puerto de Fenice tenía dos salidas al mar.

Una al suroeste y la otra al noroeste.

Julio creyó las palabras del capitán y del dueño del barco, no las palabras de Pablo.

Entonces se decidió que nosotros iríamos al puerto de Fenice.

27.13-20 El barco en la tormenta

13 Un viento suave y bueno vino del sur.

Por eso los marineros pensaron:

Con este viento será fácil llegar a Fenice.

Los marineros subieron el ancla y llevaron el barco cerca de la isla de Creta.

14 Poco tiempo después un viento muy fuerte vino de la isla.

El nombre de este viento era “el noroeste”.

15 El viento sopló muy fuerte y los marineros ya no pudieron controlar el barco.

Por eso los marineros permitieron que el viento controlara el barco.

16-17 El viento nos llevó al lado sur de una isla pequeña de nombre Cauda.

Allí el viento soplaba menos fuerte y pudimos controlar el barco otra vez.

El barco tenía un bote salvavidas que estaba amarrado detrás del barco.

Fue difícil, pero los marineros subieron el bote salvavidas dentro del barco y amarraron el bote.

El barco tenía otras cuerdas debajo del barco.

Los marineros amarraron y apretaron esas cuerdas.

¿Para qué?

Para que el barco no se rompiera.

Cerca de la costa de Libia había un lugar de nombre Sirte.

En ese lugar el mar no era profundo.

Era muy posible

  • que el viento llevará el barco a Sirte y
  • que el barco se destruyera.

Los marineros no querían que el barco se destruyera.

Por eso los marineros bajaron las velas y permitieron que el viento controlara el barco.

18 El día después, la tormenta continuó moviendo el barco con fuerza.

Nosotros no queríamos que el barco se hundiera.

Por eso para hacer el barco menos pesado, los marineros lanzaron la carga al mar.

19 El tercer (3) día de la tormenta los marineros lanzaron al mar las cuerdas para manejar el barco.

20 La tormenta continuó por muchos días.

La tormenta era muy fuerte y terrible.

Por muchos días nosotros no pudimos ver el sol ni las estrellas.

Por eso nosotros pensamos:

No hay más esperanza para nosotros.

Nosotros moriremos en el mar.

27.21-26 Pablo dice: Ninguno de nosotros morirá

21 Nosotros no habíamos comido nada por muchos días.

Pablo se puso de pie y dijo:

Antes de salir de la isla de Creta, yo dije:

“Nosotros no debemos continuar este viaje”.

Pero ustedes no me escucharon.

Nosotros ya perdimos la carga y estamos en peligro de morir.

Es posible que se destruya el barco y que todos nosotros muramos.

22 Pero ahora yo digo otra cosa a ustedes:

“Ustedes no deben tener miedo.

La tormenta destruirá el barco, pero ninguno de nosotros morirá”.

23-25 Ayer en la noche, yo vi a un ángel de mi Dios.

El ángel me dijo:

“Pablo, tú no debes tener miedo.

Tú debes ir a Roma y hablar delante del César.

Dios escuchó tus oraciones.

Dios te salvará a ti y también a todas las personas que están en este barco”.

Yo sé que esto es verdad porque yo sirvo a este Dios y tengo fe.

Dios es el dueño de mi vida.

¡Ánimo!

¡Ustedes no deben tener miedo!

26 El barco quedará en aguas poco profundas cerca de una isla.

27.27-32 Los marineros quieren escapar en el bote salvavidas

27 Por 14 días, el viento nos movió de un lado a otro lado en el mar Mediterráneo.

Una noche, más o menos a las 12 de la noche, los marineros pensaron:

Nosotros ya estamos cerca de la tierra.

28 Los marineros lanzaron una cuerda al mar para medir la profundidad del agua.

Después los marineros sacaron la cuerda y vieron que la profundidad era de 40 metros.

Un tiempo después los marineros vieron que la profundidad era de 30 metros.

29 Los marineros tenían miedo que el barco golpeara las piedras.

Por eso los marineros

  • fueron a la parte de atrás del barco y
  • lanzaron 4 anclas al mar.

Era de noche, por eso los marineros no podían ver nada.

Todos oraban para que el día empezara pronto.

30 Algunos marineros querían escapar del barco.

Por eso los marineros dijeron:

Nosotros iremos a la parte del frente del barco y lanzaremos más anclas.

Pero esto era mentira.

En verdad, los marineros querían escapar del barco en el bote salvavidas.

31 Por eso Pablo dijo al capitán Julio y a los soldados:

Tal vez los marineros salen de este barco.

Entonces todos ustedes morirán.

32 Los soldados escucharon a Pablo y cortaron las cuerdas del bote salvavidas.

El bote salvavidas cayó en el mar y se fue lejos del barco.

27.33-38 Pablo dice: “Nosotros debemos comer y después lanzar toda la carga al mar”

33 Era casi la mañana.

Pablo dijo a todos:

Nosotros hemos estado en esta tormenta por 2 semanas

Todos ustedes están muy preocupados y no han comido nada.

34 Pero ustedes deben recordar que ninguno de ustedes morirá.

Por eso coman algo ya, así ustedes estarán fuertes.

35 Pablo

  • dio gracias a Dios delante de todos,
  • tomó un pan,
  • partió y comió el pan.

36-37 Todas las 276 personas en el barco se sintieron mejor y también comieron.

38 Después de comer suficiente comida los hombres

  • lanzaron las bolsas de trigo al mar y
  • continuaron navegando.

27.39-44 El barco se destruye

39 En la mañana los marineros vieron una bahía protegida de los vientos.

Allí las olas eran menos fuertes.

Por eso los marineros querían que el barco entrara en la bahía.

Pero los marineros no sabían en dónde estábamos.

40-41 Los marineros

  • cortaron las cuerdas de las anclas,
  • cortaron las cuerdas del timón y
  • levantaron las velas delanteras.

El barco se movió hacia la bahía.

Pero el barco quedó en aguas poco profundas y no se pudo mover más.

Las olas del mar eran muy fuertes y rompieron la parte de atrás del barco.

42 Los soldados querían matar a todos los prisioneros.

¿Por qué?

Porque era posible que los prisioneros nadaran y escaparan.

43 Pero el capitán Julio no quería que Pablo muriera.

Por eso el capitán ordenó a los soldados no matar a los prisioneros.

El capitán Julio dijo a todas las personas que estaban en el barco:

Todos los que sepan nadar deben saltar al agua y nadar hasta la playa.

44 Todos los que no sepan nadar deben usar un pedazo de madera para flotar y llegar a la playa.

Todos nosotros obedecimos al capitán Julio y así fue como todos nosotros llegamos a la playa vivos.