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Acts_4

Hechos 4

4.1-4 Los líderes ponen a Juan y a Pedro en la cárcel

1,4 Muchas más personas creyeron el mensaje y confiaron en Jesús.

El grupo de creyentes ahora era de 5000 personas.

Pedro y Juan continuaron predicando en el templo.

Unos sacerdotes, unos líderes religiosos y el jefe de los guardias del templo llegaron donde estaban Pedro y Juan.

2 Pedro y Juan estaban hablando de la resurrección de Jesús.

Por eso esos líderes estaban muy enojados.

3 Los líderes llevaron a Pedro y a Juan a la cárcel.

Ya era tarde.

Por eso los líderes dejaron a Pedro y Juan en la cárcel toda la noche.

4.5-22 Pedro y Juan hablan con los líderes religiosos

5-6 El día después, los líderes religiosos de Jerusalén se reunieron.

En esa reunión estaban Anás (el sacerdote más importante), Caifás (el esposo de la hija de Anás), Juan, Alejandro, otros familiares de Anás y otros líderes religiosos.

7, 14a Los soldados llevaron a Pedro y a Juan a la reunión.

El hombre que antes no podía caminar estaba de pie al lado de Pedro y Juan.

Los líderes dijeron a Pedro y a Juan:

¿Cómo ustedes sanaron a este hombre?

¿Quién les dio poder o autoridad a ustedes para sanar a este hombre?

8 El Espíritu Santo llenó a Pedro, y ayudó a Pedro a hablar con valentía.

Pedro dijo:

¡Atención líderes de Israel!

9-10 Hoy ustedes nos hacen preguntas a nosotros para saber por qué nosotros ayudamos a un hombre que no podía caminar.

¿Ustedes quieren saber cómo se sanó este hombre?

¡Ustedes y todas las personas de Israel deben saber que el poder de Jesucristo de Nazaret sanó a este hombre!

Ustedes mataron a Jesús en una cruz, pero Dios resucitó a Jesús.

Ayer este hombre no podía caminar, pero hoy sí puede caminar.

Es por el poder de Jesucristo que ahora este hombre está de pie delante de ustedes, completamente sano.

11 La Biblia dice:

“Los constructores rechazaron una piedra.

Pero ahora esa piedra es la piedra más importante”.

Ustedes son los constructores que rechazaron a Jesús.

Jesús es la piedra más importante.

12 Sólo hay una persona que nos puede salvar a nosotros.

Dios envió a esa persona al mundo para salvarnos a nosotros.

Esa persona es Jesús.

13 Los líderes sabían que Pedro y Juan

  • no eran personas importantes y
  • no habían estudiado con algún maestro de la ley.

Por eso los líderes se sorprendieron y entendieron:

Pedro y Juan aprendieron mucho por estar con Jesús.

Es decir, ellos saben mucho de la Biblia y hablan con valentía.

14 El hombre que antes no podía caminar estaba de pie al lado de Pedro y Juan.

Los líderes veían que el hombre estaba completamente sano.

Por eso los líderes no podían decir nada contra Pedro y Juan.

15-16 Los líderes dijeron a Pedro y a Juan:

Salgan de aquí.

Pedro y Juan salieron.

Después los líderes dijeron el uno al otro:

¿Qué haremos con estos hombres?

Estos hombres hicieron un milagro muy grande.

Todas las personas de Jerusalén escucharon de este milagro.

Es imposible decir que éste no es un milagro.

17 Pero ninguna persona más debe saber de este milagro.

Por eso, nosotros debemos decir a Pedro y a Juan:

“Ustedes no deben hablar más de Jesús”.

18 Los líderes ordenaron que Pedro y Juan entraran otra vez.

Los líderes dijeron a Pedro y a Juan:

Ustedes no deben continuar enseñando de Jesús ni hablar de Jesús nunca más.

19 Pedro y Juan dijeron a los líderes:

¿Nosotros debemos obedecer a ustedes u obedecer a Dios?

¿Qué es correcto?

¿Qué piensan ustedes?

20 Nosotros continuaremos hablando de Jesús, sus enseñanzas y sus milagros.

21-22 Entonces los líderes se enojaron mucho, y dijeron:

Ustedes deben obedecernos a nosotros y no hablar de Jesús nunca más.

Tal vez ustedes continúan hablando de Jesús.

Entonces nosotros los castigaremos a ustedes.

Las personas sabían que el hombre que antes no podía caminar tenía más de 40 años.

Por eso las personas alababan a Dios por este milagro.

Los líderes pensaron:

Tal vez nosotros castigamos a Pedro y a Juan ahora.

Entonces las personas se enojarán con nosotros.

Por eso los líderes decidieron que lo mejor era liberar a Pedro y a Juan.

4.23-31 Pedro y Juan van a ver a los creyentes otra vez

23 Después de ser liberados Pedro y Juan

  • fueron donde sus amigos y
  • contaron a sus amigos todas las palabras que los líderes religiosos dijeron.

24 Después los creyentes oraron:

Tú eres Dios.

Tú reinas sobre todas las cosas.

Tú creaste el cielo, la Tierra, el mar y todas las cosas que hay en el universo.

25 El rey David, nuestro antepasado, era tu siervo.

El Espíritu Santo usó al rey David para decir:

“¿Por qué las personas de otros países están enojadas?

Las personas hacen planes contra Dios, pero esos planes no tendrán éxito.

26-27 Los reyes y los gobernadores se reunieron para pelear contra el Señor Dios y contra el Cristo”.

Esta profecía ya se cumplió.

¿Por qué?

Porque aquí en Jerusalén se reunieron Herodes Antipas, Poncio Pilato junto a otras personas judías y no judías.

¿Para qué?

Para hacer planes en contra de Jesús (tu siervo especial).

28 Esos hombres harían cosas malas contra Jesús.

Pero tú (Dios) ya tenías un plan.

Esos hombres eran parte de ese plan.

29 Señor, ahora los líderes religiosos quieren asustarnos a nosotros.

Pero nosotros no tendremos miedo.

¿Por qué?

Porque nosotros somos tus siervos.

Ayúdanos a nosotros a predicar tu mensaje con valentía y a no tener miedo.

30 Nosotros continuaremos hablando de Jesús, tu siervo santo.

Por favor, continúa sanando a las personas y haciendo milagros.

Así tú mostrarás el poder y la autoridad de Jesús.

31 Después de esta oración, la casa de los creyentes tembló.

Dios llenó a los creyentes con el Espíritu Santo.

Por eso los creyentes ya no sintieron más miedo y continuaron hablando de Jesús.

4.32-37 Los creyentes comparten todo

32 Todos los creyentes eran muy unidos en sus pensamientos y deseos.

Ningún creyente decía:

Esto es sólo para mí.

Tú no puedes usarlo.

Los creyentes compartían todas las cosas.

33 Dios ayudaba mucho a los creyentes.

Los apóstoles decían con mucho poder:

Jesús murió pero ahora está vivo.

Nosotros somos testigos de eso.

34-35 Algunos creyentes eran ricos y tenían casas o campos.

Esos creyentes

  • vendían sus casas o sus campos y
  • daban la plata a los apóstoles.

Con esa plata los apóstoles ayudaban a los creyentes pobres.

Por eso, los creyentes no tenían ninguna necesidad.

36 El nombre de uno de los creyentes era José.

José nació en una isla de nombre Chipre.

José era de la familia de Leví.

José animaba y ayudaba a otras personas.

Por eso los apóstoles dieron el nombre “Bernabé” a José (esto significa “la persona que anima a otras personas”).

37 Bernabé

  • tenía un lote,
  • vendió el lote y
  • dio la plata a los apóstoles.